90 años hace y la historia se repite

Jimmy Eduardo Bermudez

Para el primer cuarto del siglo XX, la costa atlántica de Honduras estaba controlada por tres compañías fruteras, que como en un pleito de perros y gatos, disputaban el mercado de New Orleans.

Esa enconada competencia la trasladaron a la palestra política de Honduras. Las compañías aportaban dinero y armamento a sus candidatos y propiciaban golpes de Estado para llevar al poder al hombre que mejor les sirviera.

Mientras las compañías se enriquecían, el fisco de Honduras captaba poco o nada de la comercialización del banano. Es muy evidente que el gobierno de Honduras, más allá de la recolección de un considerable impuesto de aduanas y el hecho de que se encuentra empleo para unos pocos empleados, recibe muy poco beneficio de la concesión otorgada a la Cuyamel.

Todos los puestos ejecutivos, de oficina y especializados, son cubiertos por extranjeros, en tanto, que el nativo solamente realiza el trabajo no especializado, con el machete, y su pequeño estipendio es, a su vez, consumido por el comisariato de la Compañía.

La carta Rolston es una muestra de cómo las compañías de esa épocas miraban a nuestra tierra con el único fin de lucrar sus propios interés, interesándoles poco o nada lo que pasara con las personas y el pueblo.

Dejando claro el poder que tenían y la gran corrupción que se vivía en esa época como bien lo dice la carta en el siguiente fragmento.” Es indispensable cultivar la imaginación de estos pueblos avasallados, atraerlos a la idea de nuestro engrandecimiento y de una manera general, a políticos y mandones que debemos utilizar”.

Así mismo deja entre ver él como con escaramuzas y sobras de sus grandes riquezas nos engañaban o pretendían hacerlo, para que el pueblo sumido en la miseria y la pobreza no reclamara, ya que atrás tenía al yugo con un látigo que nunca se detenía.

También se permite ver como a toda costa pretendieron apoderarse de todo lo que fuese posible sin importar las “amistades” ya que temían de una traición y prefirieron adelantarse, y traicionar primero. Podemos obsérvalo en este fragmento.”

Debemos separar a nuestros amigos que han estado a nuestro Servicio, que consideramos envilecidos por su lealtad, pues tarde o temprano, nos traicionarán”. Más adelante observamos su eslogan dice. Poderío, bienestar material, disciplina y método.

Esto sin importar llevarse de encuentro a quien fuese ya que los mandatarios de este tiempo al igual que los de ahora son comprados y no les importaba su pueblo ya que ellos son sobornados, tenían bien planeado lo que debían hacer si algo llegase a salir mal. Sencillamente se harían “bueno “y nos callarían con unas cuantas dádivas y limosnas. Para luego seguir con la explotación. Por último menciona algo muy interesante. “Debemos producir desgarramiento en la incipiente economía de este país para aumentar sus dificultades, y se faciliten nuestros propósitos “.

Lo lograron y a raíz de eso ellos para “ayudar” daban unas cuantas limosnas, así también a mi parecer se creó el endeudamiento que más adelante se conoce como deuda externa (la deuda impagable).culmina mencionando que a su llegada se mostraran la tierras que debían de ser compradas a cualquier costo sin importa cuánta sangre y sufrimiento provocara para el pueblo hondureño.

Los privilegios muy generosos que han sido otorgados a los concesionarios, especialmente en la costa norte, por lo general han estipulado que las tierras ocupadas por estas compañías quedarán exentas de todo impuesto fiscal o municipal, inclusive de los que fuesen establecidos en el futuro o cuando más han limitado la cantidad cobrable sobre bienes raíces a una suma nominal por hectárea, con una tarifa fija insignificante que no corresponde siquiera al valor corriente de los arriendos.

Si bien es cierto este es un claro ejemplo de cómo las autoridades encargadas de llevar al país a un proceso nos retrotraían cada vez mas, 90 años han pasado desde la publicación de esta carta y las cosas en nuestro país siguen peor o igual.

Ahora me pregunto ¿Cuántas cartas “rolston” habrán en nuestros días?, Vemos de manera clara como la historia de honduras se repite, primero con la venida de los españoles, luego con las compañías mineras, mas adelante con las grandes bananeras, para esos mismos días el ingreso de una gran población extranjera de origen Árabe y Judío en su mayoría, a finales del siglo XX con el ingreso del modelo neoliberal y venida de un sin números de empresas maquiladoras las cuales en su mayoría nunca han sido capaces de dar un nivel de vida justo negándoles de esa manera el acceso a un nivel de vida con dignidad.

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