Cae turismo en un 70% a partir del golpe de Estado en Honduras

Enviado por Redacción EP el 30 October 2009 - 7:12am.

 
Caracas .- Ricardo Martínez, ministro de Turismo del depuesto presidente Manuel zelaya, durante la sexta edición del Mercado de Viajes de Centroamérica, reveló que después del golpe de Estado ocurrido en su país, el turismo cayó en un 70%, sobre todo en materia de cruceros, turismo de negocios y en vuelos charters, según la entrevista publicada por Times Magazine y citada por el diario digital La Prensa de Tegucigalpa.

Los empresarios turísticos, aliados al régimen dictatorial de Micheletti, manifestaron enfurecidos que la “Ministra de Turismo” nombrada por Micheletti no pudo asistir al evento en la República de El Salvador porque el gobierno de Muricio Funes, presidente salvadoreño, ha condenado el golpe de estado y no reconoce al dictador Micheletti.

Ricardo Martínez, a quien se le reconoce una labor encomiable en el desarrollo turístico del país junto a Mel Zelaya, ofreció una rueda de prensa en el principal evento de turismo de la región acogido por el hotel Hilton de San Salvador, donde presentó videos de las marchas populares y de la represión ejercida por los militares golpistas, ocasión en que le dijo a los periodistas internacionales que “en Honduras aún siguen los toques de queda”, “nadie puede salir a las calles” y puntualizó a los agentes turísticos que, “hay manifestaciones continuas” para exigir que Manuel Zelaya volviese al poder.

La situación de la industria turística es muy grave, contrastante con el crecimiento logrado por el gobierno de Zelaya del 40% anual.

Las autoridades turísticas designadas por el gobierno de facto realizaron declaraciones amenazando a Martínez. “Los empresarios del turismo -publicó el salvadoreño diario digital La Prensa- tomarán determinaciones contra el ex funcionario considerando que esta situación provocaría daños y perjuicios contra el país”.

Tales declaraciones se sumaron a otras desesperadas del gobernante Michelletti referidas a llevar al gobierno de Brasil ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya por acoger en su sede a Manuel Zelaya, lo cual es observado por analistas como una vana ilusión de Michelletti ante un mundo que le tiene cerrada las puertas.