Dos años de gobierno y...¡urgen soluciones!
El implacable paso del tiempo nos ha hecho completar dos vueltas a nuestra estrella más cercana cumpliéndose así dos años de la administración Zelaya Rosales. Esta analogía "cósmica" parece muy apropiada para tratar de emitir juicios objetivos y serenos sobre un régimen que prácticamente ofreció el cielo, la luna y las estrellas.
La frase publicitaria "¡Urge Mel!" se ha convertido en un masivo reclamo colectivo de:"¡urgen soluciones!" o bien "¡urge! que se cumplan las promesas". No es fácil evaluar la gestión de un gobierno a la mitad de su mandato en medio de tanta confusión y desorientación.
No tiene mucho sentido, seguir escuchando las innumerables conferencias de prensa y campañas publicitarias del gobierno, afrimando que "todo está bien" y que, "tenemos los mejores indicadores de desarollo en los últimos 40 años".
Tampoco abona mucho, las afirmaciones o ataques de una supuesta oposición que carece de la suficiente autoridad moral para criticar. Siendo sinceros y para no engañarnos, en Honduras no existe oposición política. Cuando llegue a existir, habremos recorrido algo del camino al desarrollo. Desde este punto de vista, los responsables de los rezagos y las carencias nacionales, son todos los que han gobernado y que cogobiernan, los organos contralores, fiscalizadores y reguladores y el resto del engranaje institucional.
El gobierno de Zelaya sigue acaparando enormes espacios en los medios de comunicación para repetir y repetir, incansablemente, que se ha reducido la pobreza, ha disminuido el desempleo, la inflación, que hay menos delincuencia que se ha combatido la corrupción, etc, etc. No obstante, la realidad habla por si sola.
El Presidente y sus numerosos voceros se jactan de que en este período no se han impuesto ningún "paquetazo". Sin embargo, han sido incrementados sustancialmente las tarifas de la energía eléctrica y del SANAA. Tampoco el actual gobierno ha cumplido su promesa de desmontar el esquema impositivo regresivo, en el que los que menos tienen son los mayores tributadores.
No se ha cumplido con la reducción de los altos impuestos a los combustibles que generanmás de cinco mil millones de lempiras al año y que representan más del 30 por ciento de los precios internos. En el plan de gobierno denominado "Visión del Poder Ciudadano" se hicieron muchas promesas que de haberse cumplido, habrían conformado una realidad más satisfactoria para la población.
Sin duda, el gobierno del Poder Ciudadano tiene algunos méritos y logros. Pero, en la medida en que éstos son sobredimensionados y exagerados, se vuelven menos creíbles y aceptables.
Al final de cuentas, ha comenzado la cuenta regresiva del actual gobierno y su tiempo político se reduce todavía más con la frenética y precoz lluvia de candidaturas, desde el gobierno o fuera de él.
Sin caer en la trampa de las distracciones presidenciales, como pueblo, estamos en la obligación y derecho de evaluar al Poder Ejecutivo, pero también a los alcaldes, diputados, al Tribunal de Cuentas, al Ministerio Público y en fin, a todas las instituciones y funcionarios que son remunerados con los impuestos que esforzadamente aporta la ciudadanía.
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