Gustavo Orellana, Locutor catracho que sobresale en EE UU

Miami, Florida. Desde muy joven, Gustavo Orellana (44) inició la noble profesión de locutor de su país natal, Honduras. A los 15 años, a finales de la década de los setenta, cuando aún estudiaba, jugaba con una radio transistor de su madre e imitaba a los locutores de las principales estaciones radiales de Tegucigalpa.
En ese tiempo, recibió una invitación para conocer la desaparecida Radio Cadena Juvenil y es ahí donde le dieron la oportunidad de observar cómo trabajaba un locutor.
Después fue contratado para operar la estación durante el horario de 5:00 a 10:00 de la mañana y por eso su madre le preguntaba porqué iba tan temprano a trabajar. La explicación fue que antes las radios usaban transmisores que había que encenderlos una hora antes de abrir operaciones para que calentaran.
“Ese trabajo lo tuve alrededor de siete meses”, recordó Gustavo mientras disfrutaba al recordar los inicios de su carrera de locutor.
OPORTUNIDADES
La oportunidad de locutar llegó. La promesa que Gustavo le hizo a su madre de que algún día iba a hablar en la radio se cristalizó. Aunque su mamá le recalcó que era difícil que fuera locutor pues su voz aún era de niño.
Entre risas, Orellana le prometió a su mamá que hablaría en la radio algún día. “Recuerdo la primera vez que salí al aire, sólo daba la hora y estaba temblando…y así con voz de niño le dije a mi mamá que ese día iba a salir al aire”, recordó.
Las oportunidades para trabajar en dos grandes cadenas radiales (Audiovideo y Emisoras Unidas) llegaron y su salario comenzó a subir. “En ese momento empecé a sacar algunos cursos de locución y seguí los consejos de algunos colegas de experiencia como Elías Javier Chaín y Mauro Alcides Rodríguez, quienes me enseñaron cómo hacer locución comercial”, relató.
Desde esa etapa, Gustavo se involucró en la locución comercial y empezó a grabar anuncios.
UNIDAD
Las tarifas por comercial eran bajas en ese tiempo, aunque Gustavo considera que para él significaba dinero en la realidad era poco. A raíz de eso, varios locutores se reunieron y formaron un grupo para analizar el precio que pagaban por spot por 100 lempiras.
SOSTÉN
La locución ha sido el sostén económicamente para Gustavo y su familia. Y es que por cuestiones de superación profesional, decidió viajar a Estados Unidos y buscar un futuro mejor, que hasta hace cuatro años para él era incierto.
“La vida aquí no es fácil, hay que trabajar de lo que sea, es un país que da la oportunidad de ser diferente, de aprender a esforzarse, pero cuando llegué me toco trabajar en pintura”, compartió Gustavo.
Después de trabajar de lo que Dios lo proveyó, Orellana grabó un demo para una estación de radio llamada Génesis FM, para la cual trabaja actualmente.
El Grupo Génesis, tiene una cobertura total en el sur de la Florida, desde Cuba hasta Fort Lauderdale y es la primera estación cristiana en frecuencia modulada con unos 85 mil voltios de potencia.
“Es una gran responsabilidad abrir ese micrófono todos los días y dar palabras de ánimo. Transmitimos música con mensaje que ha edificado a muchas familias, me siento muy orgulloso y doy gracias a Dios por tener este trabajo”, expresó Orellana.
OTRAS RADIOS
Orellana ha grabado otros demos para varias emisoras del sur de la Florida. Su trabajo es apreciado y solicitado. No obstante, el trabajo en el grupo cristiano ha sido relevante en la vida del locutor hondureño.
La voz de Gustavo ha representado varias marcas en ese Estado, en las que sobresale el supermercado Publix, Toyota, Supermatic y McDonald´s, entre otros. De igual manera, ha realizado trabajos de forma independiente con la famosa cadena hispana Univisión.
Con visa de turista, Orellana dejó Honduras y abandonó a su familia por meses. Dejó todo para buscar nuevas oportunidades que, en la mayoría de los casos, son imposibles en Honduras.
“Varios colegas me animaron a venirme, la cosa no es fácil, aquí hay una competencia tremenda, hay un millón de locutores buenísimos”, comentó Orellana.
Tiempo después conoció a un abogado y es ahí que decidió regular su situación migratoria y la de su familia que llegó meses después de unirse con él.
DESEOS
La familia es el bastión en la vida de Gustavo. Con su esposa Ana y su hijo Gustavo Jr. De 21 años, se superan día a día en el país que les abrió las puertas y que les brinda la oportunidad de destacarse.
“Mi hijo estudia televisión y saca algunos cursos de producción y post producción de televisión profesional, a él le ha gustado la comunicación”, dijo orgulloso el destacado locutor hondureño.
Segundo de tres hermanos, Gustavo desea regresar a Honduras y reunirse con su familia, no obstante, sus sueños se realizarán cuando reciba la residencia estadounidense.
Mientras tanto, Gustavo Orellana, pone en alto el nombre de Honduras y continúa vendiendo al país como uno de los mejores destinos del mundo.
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