Primeras muestras de transparencia presidencial

Enviado por Redacción EP el 4 June 2009 - 10:21am.

En los últimos días se han publicado algunos listados de gastos realizados por la administración presidencial. Aunque la frase es estereotipada, la verdad es que por "primera vez" hemos conocido de la cuantía del salario del Presidente.

La pregunta pertinente es: ¿eso es todo a lo que podemos aspirar sobre la transparencia en los gastos del gobierno? ¿son suficientes los datos publicados para calificarlos como transparentes? o bien ¿son otra cortina de humo para distraer la atención sobre los sucesos trascendentales del país?.

Además de la posibilidad de que la población conozca los montos de gastos en sueldos, viáticos y algunos pequeños contratos por servicios, es indispensable que la ciudadanía sepa analizar los datos y extraer conclusiones.

El presidente de la República reporta un salario de 97,000 lempiras mensuales. En principio no parece un salario demasiado grande considerando el esfuerzo, las presiones y el desgaste que implica esta alta posición tan deseada por muchos y muchas.No obstante, el actual Presidente y sus antecesores tienen y han tenido un enorme poder y potestades de gasto que van más allá del salario nominal que dicen recibir.

En este caso, sería preferible que tuvieran un sueldo dos o tres veces mayor y que no manosearan el resto del multimillonario presupuesto. No se trata de que nos den cuenta sobre uno o más millones de lempiras sino sobre los miles y miles de millones que maneja el gobierno. Aún así, nos hemos enterado de datos pecualiares.

Por ejemplo, que la primera dama cobra un salario de 80 mil lempiras mensuales ; más allá de la simpatía y el respeto del que goza doña Xiomara de Zelaya, es válido plantearse la interrogante: ¿se justifica ese salario? ¿se subsana esa posible irregularidad con la simple publicación de la cifra implicada? Que no se crea entonces, que con la publicación de esas cifras ya todo se ha tornado transparente.

Hemos estado tan faltos de transparencia que a lo mejor con un poco de ella podríamos estar conformes. Los que están en el poder, pudieran asumir que ahora todos debemos estar satisfechos y no exigir nada más.

A lo sumo y buscando rescatar algo positivo de los hechos. Con la aplicación muy incipiente de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información, algo hemos avanzado, pero es indispensable forzar un proceso de verdadera apertura para la ciudadanía.

Además de la real aplicación de la Ley de Transparencia, se tiene que avanzar hacia un verdadero sistema de gestión por resultados en cada institución estatal, con auténtica y comprensible rendición de cuentas. Queda mucho por hacer para que pueda considerarse como un cambio en la historia de Honduras.