Sanciones morales contra la corrupcion

Enviado por Redacción EP el 4 June 2009 - 10:18am.

El pueblo hondureño todavía no tiene la satisfacción de ver juzgados debidamente los actos de corrupción y sus hechores. Parece que hasta ahora le está quedando el "consuelo" de ver a algunos corruptos abochornados con la cancelación de visados hacia los Estados Unidos.

Ahora bien, estas sanciones morales provenientes de un gobierno extranjero .aunque contundentes- no son suficientes para cortar las raíces de la corrupción, la cancelación de visados corta algunas ramas, pero no impide que siga creciendo y reproduciéndose la planta maligna de la corrupción. Después del desvisado y bochorno público de un ex presidente, los hondureños y hondureñas soñamos en que se iniciará un proceso de desenmascaramiento de los involucrados en actos de corrupción, pero todo ha quedado allí.

Han seguido las cancelaciones de visados a empresarios, ex gerentes y otros ex funcionarios. Pero, todavía, no hubo ninguna acción de los organismos contralores, fiscalizadores y judiciales para sentar precedentes ejemplificantes. "La corrupción mina el desarrollo de una nación", dijo ´José Miguel Insulza, ex canciller chileno y actual secretario general de la OEA.

Insulza pronunció un vigoroso discurso -por cierto, nada insulso- frente a un audiencia directa entre la cual, seguramente figuraban varios de los corruptos recientes y sus sagaces defensores. No es de extrañar tampoco que una enorme marcha ciudadana contra la corrupción realizada a principios de 2007 en la capital, fuese acaparada por algunos de esos mismos personajes.

Las condenas morales no han faltado y esperamos que no faltarán, lo que falta son acciones que demuestren que la corrupción y los corruptos tienen y tendrán un castigo en la tierra y en el más allá. Pero ello no significa que exista una equivalencia o compensación entre un niño o niña indigente que no tiene acceso al alimento y a medicamentos vitales, con un corrupto que no tiene entrada a un país en el que pretende disfrutar de lo hurtado. Es cierto, por ahora parece un sueño imposible erradicar la corrupción, ni siquiera parece realizable disminuirla.

Pero todo depende del propio pueblo, que es la verdadera víctima de la corrupción de todo tipo. La corrupción disminuirá y se minimizará cuando el pueblo, por la vía democrática, deje de sufragar contra sí mismo e imponga mejores conductores de la política, de la economía y de las instituciones republicanas. Aunque las condenas morales para los corruptos no son suficientes, nos alientan a luchar.

Que interesante sería que todas las potencias internacionales y otras naciones relevantes, nos ayudaran a exhibir a los corruptos. Tal vez así, también se animan los altos funcionarios de la justicia -aunque sea por inercia o por ósmosis. a despertar de su largo y premetidato letargo.