Santa Lucía, hacia callejones y pinos

Enviado por Redacción EP el 21 September 2009 - 9:15am.

 
Santa Lucía huele a pinos, a flores, callejones de piedra y a una historia que se enmarcó en el tiempo del dominio español, huellas que todavía se guardan en sus calles y edificaciones.

Tegucigalpa. Se ha convertino en uno de los destinos casi obligado de los capitalinos el fin de semana. Se ubica a 12 kilómetros de la ciudad y su historia data de hace más de 500 años.

Santa Lucía cuenta con una belleza exótica, que combina los parajes naturales con los estrechos callejones donde se transportaban las carretas que ascendían hasta sus cerros en busca de minerales preciosos.

De este lugar, la corona española sacó incuantificables cantidades de oro y plata, pues sus cerros conformaban el corredor minero que de Tegucigalpa llegaba a San Juancito.

Cuenta la historia que sus primeros pobladores le baustizaron con el nombre de "Surcagua" que en español quiere decir "lugar de ranas", sin embargo su nombre de Santa Lucía se quedó como parte del nexo con la corona española.

Santa Lucia fue el nombre otorgado por los colonizadores en 1820 cuando se realizá la fundación del municipio.
Santa Lucía es célebre por su Cristo de Las Mercedes, escultura religiosa enviada, según la tradición, por el rey Felipe II de España, el 15 de enero de 1572.
La imágen fue un regalo de la corona por reconocimiento a la gran cantidad de riqueza que lograron extraer de las montañas donde se conservan claramente los vestigios de la fuerte explotación.

El templo católico de Santa Lucía, conserva todavía el mensaje de dicha colonización, desde su fachada hasta cada detalle en el interior, donde se conservan intactos los altares, el piso y algunas reliquias que han sobrevivido al saqueo.

Santa Lucía es en Francisco Morazán un espacio para la recreación. Una belleza natural rodeada de bosque y pinos, con una laguna en la entrada del pueblo y los parajes coloniales que se engalanan con casas de adobe y teja, además del agradable clima.